La Pascua que no será

LA PASCUA QUE NO SERÁ
Cerramos la tienda por confinamiento por el estado de Alarma el sábado 14 de marzo, por solidaridad con las personas más débiles y para ayudar a controlar la curva. Nunca hubiera sido una buena época para una epidemia como esta, pero para los pasteleros hay un problema añadido, la Pascua está a la vuelta de la esquina, y eso complica todavia mas la situación.
Pensar en hacer monas en este momento me parece incluso una frivolidad, viendo todo lo que esta pasando. Con la tienda cerrada, en vísperas de Pascua, sin previsión de abrir en un futuro inmediato, he tenido mucho tiempo para ordenar y ponerme al día de trabajos atrasados (redes especialmente).
Y pensar.
Ordenar, pensar y mirar atrás.
Los que habéis venido a la tienda, quizás os habréis fijado en unas fotografías en blanco y negro que están colgadas de la pared. Son fotografías de la tienda a través de los tiempos. De los abuelos, las tias y mis padres. La más antigua que conservamos es del año 36 (el negicio se enauguró en 1903)y las más modernas del año 92. Pero todas tienen una cosa en común: todas se hicieron dueante la festividad de Pascua. Y se que Pascua ha sido siempre la fiesta más importante en nuestra familia, mucho más que la Navidad.
La Pascua forma parte de la mayoría de mis recuerdos de infancia: estar en el obrador viendo como hacían las monas y querer ayudar poniendo plumeros, el olor de los bizcochos encima de las mesas de trabajo cuando salían del horno, las horas pasadas viendo como mi padre hacía casitas de chocolate...
No recuerdo haber pasado una Pascua sin trabajar en la tienda. De vacaciones, ni hablar. Pascua es sinónimo de trabajo por la mayoría de los Pasteleros, pero un trabajo agradecido, por que si eres pastelero, es porque te gusta el oficio, y pocas cosas hay que den tanta satisfacción al hacerlas como las monas . Aunque no os lo creéis, la Pascua en las pastelerías empieza el día siguiente de reyes y no se acaba hasta lunes de Pascua. Preparar las figuras de chocolate es lo que mas trabajo lleva y hay que empezar pronto, porque la Pascua sube y baja en el calendario.
Hay dos frases que en casa usamos mucho: “antes de Pascua” y “después de Pascua” para indicar que un trabajo se aplazará porque durante la Pascua no habrá tiempo para hacer nada más.
Volviendo a las fotografías, la más antigua, la del año 36, es de antes de que se declarara la guerra, es de marzo o de abril (ya os digo que todas son de Pascua): La abuela Mercè y una dependienta están frente a la puerta. Uno de los escaparates esta lleno de monas, en el otro hay barras de pan. Viendo las fotografías, me di cuenta que la generación actual hemos tenido mucha suerte. No hemos vivido desgracias naturales a gran escala, guerras, escasez y hasta ahora, tampoco epidemias. Los que vinieron antes de que nosotros, no fueran tan afortunados, solo hay que mirar la historia del siglo XX. Y salieron afelante. Y sin las ventajas y recursos que actualmente tenemos en una sociedad occidental como la nuestra. No será fácil, tendremos que adaptarnos, quizás hacer grandes cambios, pero no podemos ser menos que los que nos precedieron. Lucharemos para salir adelante y saldremos fortalecidos.
Se dice que a veces, los árboles no te dejan ver el bosque. Mirar las fotografías me hizo ver el bosque.

Las monas, este año no se si se venderán. No se cuando podremos abrir. Ni si los padrinos y madrinas tendrán ganas de regalar monas a los ahijados y ahijadas. Pero es lo que hay y es un problema minúsculo comparado con la pérdida de vidas humanas.
Haré fotos de las monas, este año algunas son muy bonitas, para que quede el recuerdo de una campaña de Pascua que no pudo ser. Las colgaremos en la web y la usaremos de escaparate. Cogeremos reservas y entregaremos los encargos a puerta medio cerrada o cuando haya pasado el confinamiento. Ahora no es el momento de consumir, es el momento de cuidar a las personas. No me parece legítimo utilizar reparto a domicilio pora un producto que no es de primera necesidad, y poner en peligro a nadie para algo que no es imprescindible, con tantas personas que tienen que hacerlo por necesidad cada día para garantizar los servicios básicos y la atención sanitaria.
Habrá un antes y uno después y quizás nada volverá a ser como era, pero nos adaptaremos y continuaremos al pie del cañón para salir adelante otra vez. Seguiremos el ejemplo de los que nos han precedido.
Cuando todo haya pasado, colgaré otra foto en la pared: La de la Pascua que no fue.
Cuidaos mucho.


Enviado desde mi iPhoneLA PASCUA QUE NO SERÁ
Cerramos la tienda por confinamiento por el estado de Alarma el sábado 14 de marzo, por solidaridad con las personas más débiles y para ayudar a controlar la curva. Nunca hubiera sido una buena época para una epidemia como esta, pero para los pasteleros hay un problema añadido, la Pascua está a la vuelta de la esquina, y eso complica todavia mas la situación.
Pensar en hacer monas en este momento me parece incluso una frivolidad, viendo todo lo que esta pasando. Con la tienda cerrada, en vísperas de Pascua, sin previsión de abrir en un futuro inmediato, he tenido mucho tiempo para ordenar y ponerme al día de trabajos atrasados (redes especialmente).
Y pensar.
Ordenar, pensar y mirar atrás.
Los que habéis venido a la tienda, quizás os habréis fijado en unas fotografías en blanco y negro que están colgadas de la pared. Son fotografías de la tienda a través de los tiempos. De los abuelos, las tias y mis padres. La más antigua que conservamos es del año 36 (el negicio se enauguró en 1903)y las más modernas del año 92. Pero todas tienen una cosa en común: todas se hicieron dueante la festividad de Pascua. Y se que Pascua ha sido siempre la fiesta más importante en nuestra familia, mucho más que la Navidad.
La Pascua forma parte de la mayoría de mis recuerdos de infancia: estar en el obrador viendo como hacían las monas y querer ayudar poniendo plumeros, el olor de los bizcochos encima de las mesas de trabajo cuando salían del horno, las horas pasadas viendo como mi padre hacía casitas de chocolate...
No recuerdo haber pasado una Pascua sin trabajar en la tienda. De vacaciones, ni hablar. Pascua es sinónimo de trabajo por la mayoría de los Pasteleros, pero un trabajo agradecido, por que si eres pastelero, es porque te gusta el oficio, y pocas cosas hay que den tanta satisfacción al hacerlas como las monas . Aunque no os lo creéis, la Pascua en las pastelerías empieza el día siguiente de reyes y no se acaba hasta lunes de Pascua. Preparar las figuras de chocolate es lo que mas trabajo lleva y hay que empezar pronto, porque la Pascua sube y baja en el calendario.
Hay dos frases que en casa usamos mucho: “antes de Pascua” y “después de Pascua” para indicar que un trabajo se aplazará porque durante la Pascua no habrá tiempo para hacer nada más.
Volviendo a las fotografías, la más antigua, la del año 36, es de antes de que se declarara la guerra, es de marzo o de abril (ya os digo que todas son de Pascua): La abuela Mercè y una dependienta están frente a la puerta. Uno de los escaparates esta lleno de monas, en el otro hay barras de pan. Viendo las fotografías, me di cuenta que la generación actual hemos tenido mucha suerte. No hemos vivido desgracias naturales a gran escala, guerras, escasez y hasta ahora, tampoco epidemias. Los que vinieron antes de que nosotros, no fueran tan afortunados, solo hay que mirar la historia del siglo XX. Y salieron afelante. Y sin las ventajas y recursos que actualmente tenemos en una sociedad occidental como la nuestra. No será fácil, tendremos que adaptarnos, quizás hacer grandes cambios, pero no podemos ser menos que los que nos precedieron. Lucharemos para salir adelante y saldremos fortalecidos.
Se dice que a veces, los árboles no te dejan ver el bosque. Mirar las fotografías me hizo ver el bosque.

Las monas, este año no se si se venderán. No se cuando podremos abrir. Ni si los padrinos y madrinas tendrán ganas de regalar monas a los ahijados y ahijadas. Pero es lo que hay y es un problema minúsculo comparado con la pérdida de vidas humanas.
Haré fotos de las monas, este año algunas son muy bonitas, para que quede el recuerdo de una campaña de Pascua que no pudo ser. Las colgaremos en la web y la usaremos de escaparate. Cogeremos reservas y entregaremos los encargos a puerta medio cerrada o cuando haya pasado el confinamiento. 
Habrá un antes y uno después y quizás nada volverá a ser como era, pero nos adaptaremos y continuaremos al pie del cañón para salir adelante otra vez. Seguiremos el ejemplo de los que nos han precedido.
Cuando todo haya pasado, colgaré otra foto en la pared: La de la Pascua que no fue.
Cuidaos mucho.



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